El entrenador de la Primera División del básquet femenino Granate dialogó con ClubLanús.com luego del cuarto puesto obtenido en el Sudamericano de Clubes. “El DT del campeón nos dijo que quería jugadoras que sientan la camiseta como las nuestras”, dijo.
Ya pasó más de una semana, pero el cuarto puesto obtenido por la división Superior del básquet femenino de Lanús en el Campeonato Sudamericano de Clubes en Ecuador entre el 30 de abril y el 5 de mayo quedará para siempre en la historia de este deporte en nuestra Institución. Uno de los protagonistas del equipo bautizado como Las Guerreras Granates es sin dudas el entrenador Daniel Alejandro Rau, llegado este año para comandar un grupo con muchas aspiraciones.
En la noche de su primer entrenamiento después del regreso a casa, Rau tuvo una extensa charla con el sitio oficial y contó sus principales sensaciones de la primera participación de Lanús en competencias internacionales en esta disciplina: “Como grupo hemos crecido un montón. Nos han tocado todas finales, donde las chicas no solamente tenían que prevalecer en el juego sino tratar de contrarrestar el rol que cumplió la altura”. Sobre este tema que afecta a los deportistas argentinos, quienes no están acostumbrados a esta situación, agregó: “Se nota mucho. La entrada en calor era ya ahogarse, después viene una parte en la que recuperan las jugadoras pero igualmente es agobiante”.
Con respecto a la organización del viaje, que comenzó en la tarde del domingo 29 finalizó por la mañana del lunes 30, el coach explicó que “la idea de la Subcomisión de Básquet Femenino era que vayamos con el plantel completo. Lo que pasó es que para esta clase de torneos, el club organizador manda una cantidad de pasajes, que no llegaban. Y las reservas que se hacían desde acá se caían. Por eso es que se tuvo que viajar en dos tandas”.
Luego añadió: “Arreglamos que en principio llegaran nuestras ocho jugadoras con más minutos en cancha y el resto, yo incluido, íbamos a hacer noche en Lima, llegar a las 8 de la mañana y pasar a buscar el plantel que estaba comandado por Laura Cors. El lunes a las 10 y media estábamos haciendo reconocimiento del campo de juego. Eso lo pagamos en el partido con Ourinhos, que si bien es una potencia hicimos un partido bárbaro y nos quedó en la cabeza que si jugábamos el miércoles o el jueves, iba a ser distinto”.
- En relación con el nivel de los equipos que enfrentaron, ¿creés que hubo una mejora notable en el rendimiento en tus jugadoras?
- Los partidos fueron todos duros. No solamente las dos potencias brasileras, sino que tanto Malvín de Uruguay como Regatas de Perú contaban con dos refuerzos americanas. Y ni hablar de UTE que tenía tres jugadoras de elite: Angelica Robinson, última MVP en la liga española; Paola Ferrari, también destacada en España; y Gisela Vega. Todos los juegos fueron finales, y las chicas los afrontaron con una profesionalidad tremenda y un amor propio y orgullo de vestir la camiseta de Lanús y representar a la Argentina que muy pocas veces lo vi. Para lo que va a ser nuestra temporada 2012 esto sumó sí o sí. Le dio un toque de madurez al equipo y eso lo van a demostrar en el año.
- ¿Cómo influyó que haya seis jugadoras de tu equipo que en julio tengan la chance histórica de pelear por una clasificación a los Juegos Olímpicos?
- Si bien tenemos seis integrantes que están peleando por ir a jugar el Preolímpico y ojalá que se les dé, no somos solamente ellas. Tenemos cuatro jugadoras que también han sumado muchísimos minutos y se la bancaron muy bien, como Noelia Zinna, Agostina Gerardi y Florencia Salatino, especialmente en la quinta fecha. Y ni hablar de Agustina Jourdheuil, que, mamita, desde el partido con Americana cada vez tenía más minutos porque parecía que estaba en el medio local por lo suelta que estuvo y lo que demostró robando pelotas y convirtiendo de media distancia. Me parece que fue tremendamente positivo para ella teniendo en cuenta que fue la única juvenil que viajó.
- Hablabas del partido contra Americana. ¿Cómo encontraste ese vestuario tras un primer tiempo donde las brasileras sacan una diferencia importante y luego las chicas de Lanús salen a remontar el partido?
- Americana nos sacó de la cancha el primer tiempo. Nosotros teníamos planificado un partido, pero no pudimos hacer nada por lo que hizo un equipo tremendo que tenía entre otras a Carla, una tiradora de triples temible y MVP del torneo. Entramos al vestuario y les dije a las chicas que tenían que disfrutar el juego, que no nos teníamos que hacer problema, y demostraron que son Guerreras. Yo no lo podía creer: el segundo tiempo era recuperar pelotas y jugarle de igual a igual para ganárselo. Voy a contar una anécdota: cuanto terminó, nuestras chicas estaban todas llorando porque se nos había escapado la posibilidad de jugar la final. Entonces se nos acercó el entrenador de Americana y nos dijo: “Ojalá yo tuviese en mi equipo jugadoras que lloren y sientan la camiseta”. La verdad que ese momento fue fantástico.
- ¿Las Guerreras soñaron desde un principio con jugar la final?
- Todo el que jugó al básquet quiere ganar aunque esté jugando a las bolitas. Y ellas lo tienen bien inculcado. Cuando entramos el primer día a la cancha veíamos a Americana y Regatas Lima, nosotros sabíamos que estábamos a la altura de las circunstancias. Pero nos encontramos con el destrozo que te hace la altura a nivel de oxígeno, porque corrías dos o tres minutos y te ahogabas. A pesar de eso en ningún momento se cayeron. El miércoles, cuando perdimos con Americana, se nos tenía que dar un resultado que no se nos dio el jueves. Y con Malvín nosotros hicimos nuestro mejor partido, pasamos sin problemas a un equipo que tenía una interna americana que se hacía sentir. Nosotros fuimos a demostrar que Lanús es lo que es en básquet femenino y que tenía que estar representado de la mejor forma en Sudamérica.
- ¿Les cayó la ficha en algún momento que Lanús estaba haciendo historia para nuestra institución?
- Mirá, cuando terminó el partido con Malvín todo era reportajes, la cobertura de los medios argentinos era buena y hoy somos cuartos en Sudamérica. Y claro que nos cayó, porque por eso se planificó como se hizo el primer partido con UTE porque queríamos el podio. Yo hablaba con Gustavo (Gerardi) en la previa al juego y le decía que no estábamos yendo a menos sino que íbamos a cuidar el plantel para el sábado, porque era la única forma de hacerle frente a UTE en un escenario difícil, con la gente en contra y los árbitros con una cuota de favoritismo para el local. Hicimos todo para llegar a ese tercer puesto.
- El encuentro por el tercer puesto había arrancado bien parejo, luego Lanús sacó una diferencia de 10 puntos en el segundo cuarto y en el principio del tercero UTE metió un parcial de 7-0. ¿Qué se les pasó por la cabeza en ese momento para llegar al último capítulo palo por palo?
- Nosotros teníamos un partido en la cabeza y realmente fue de esa forma. Sabíamos que cualquier jugadora nacional de UTE que entrara tenía un buen goleo de media distancia y eso era una complicación, porque contaban en la pintura con Robinson y con Vega. Algo teníamos que regalar, nos iba a costar mucho mantener tanto el perímetro como la parte interna del juego. Sabíamos que iba a ser tanto a tanto y teníamos que tener la chance en el último cuarto. Por como se fue dando el partido, creo que fue el mejor de toda la serie, y lo íbamos llevando sin demasiados problemas, con la mayoría de las jugadoras destacadas. Cuando nos fuimos al vestuario en el entretiempo yo les decía: “Ojo porque se va a venir el repunte”. Y se nos cerraron en una zona que nos cortaron en dos minutos y nos achicaron la diferencia. En el último cuarto era para cualquiera de los dos. A falta de quince segundos lo teníamos controlados hasta la última pelota. Ahí recibió Burani en mitad de cancha y le hicieron un scrum. Fueron dos faltas, no una. No solamente le sacaron la pelota sino que Buri se cayó al piso. Antes se habían caído Vega y Ferrari dos veces, y los jueces nos cortaron el ataque rápido. Pero con nosotros no hubo corte, no hubo nada, fue un scrum, se quedaron con el empate y en el suplementario tuvieron una ráfaga de ocho puntos. Además hay otro detalle: en todos los cuartos, a los tres minutos ya teníamos cuatro faltas, y eso nos condicionó. Pero igualmente son situaciones de juego que a uno le deja una enseñanza.
- Antes de empezar el último cuarto, se escuchó a Laura Cors decir “Ahora no hay excusas”. Si pudieras elegir una sola razón por la cual Lanús no le ganó a UTE, ¿cuál es?
- Porque no nos dan esa falta… Nosotros sabíamos que el partido iba a llegar así. Las chicas dejaron todo, no era un ambiente fácil, porque había un equipo organizador cuyo Estado invirtió 200.000 dólares. No son excusas, simplemente es un deporte, es así. Si nos daban esa falta, íbamos a la línea y quedaba muy poco.
- A pesar de la derrota, ¿se sintieron orgullosos por lo que hicieron?
- Sí, y no solamente en los minutos finales sino en el cierre del partido. Cuando terminó, la gente fue con las chicas de Lanús a sacarse fotos y a que les firmen la camiseta. En un momento Burani me dice: “Nunca firmé un brazo”. ¡Hasta un brazo tuvieron que firmar! Es decir, el equipo demostró esa garra y después de la amargura en el vestuario volvimos a la cancha a ver la final y tras las premiaciones y un agasajo en el hotel, parecía que habíamos salido campeones porque estaban más fuertes que nunca. Eso significa que no se guardaron nada y por eso estaban seguras y libres de expresarlo en todo momento, con sus cantos, sus chistes y su demostración de buen grupo. Por eso repito que ganaron mucho con esto.
- Ellas están de acuerdo en que se recibieron de Guerreras. Para vos, en todo aspecto, ¿qué es ser un guerrero?
- Yo les decía a ellas, después de algunas noches tristes por algún resultado adverso, que el guerrero no se queda con el latiguillo ni con el grito de guerra. El guerrero sigue apostando cada pelota, cada juego, cada entrenamiento y lo que es fuera de la cancha también, que es lo más importante para el grupo. Hay momentos en que tenés que levantarte y ahí estaban. Ellas también me están enseñando mucho en cuanto a esto.
- ¿Esperabas encontrarte con un grupo así cuando llegaste a Lanús?
- El grupo lo demostró desde el primer día de entrenamiento. Este año hubo algunas deserciones muy sentidas en el grupo y habíamos quedado un poco dolidos por eso. Tenemos un par de Guerreras que queremos que vuelvan lo antes posible y que pertenezcan a esta Institución porque siempre lo fueron. Pero ellas fueron por encima de esto y lo demostraron. Creo que tiene que ser un año muy importante para el club, para el grupo, y seguir demostrándolo para poder, el año que viene, volver a un lugar donde nos fuimos con un poquito de sed de revancha, que es el Sudamericano de Clubes.
- ¿Te ves candidato, junto con Vélez y Unión Florida, para obtener el título y volver al Sudamericano?
- Mirá, nosotros tenemos que ir paso a paso, partido a partido, ir mejorando situaciones de juego. A nivel local hemos jugado pocos partidos y ahora empezamos lo que es nuestro camino. Creo en los grupos y creo en el trabajo. Me parece que es un año largo y tienen que ir de a poco. No nos tenemos que marear y sí ser pensantes, porque hay muchas cosas en muy poco tiempo. Primero, la situación con el club Lanús. Segundo, con la Preselección Nacional y este momento histórico. Tercero, la posibilidad de jugar una Liga Nacional y tener que ganarla en un hecho histórico. Es decir, son todas cosas históricas, je. Entonces hay que ser muy maduros e ir pasito a pasito para poder lograrlo. Está en ellas y en nosotros asumir la responsabilidad y poder llevarlo a cabo.
- ¿Qué te causa a vos la posibilidad de hacer historia en el Club?
- Yo soy un entrenador profesional del básquet y me encanta trabajar bajo presión. El que me dice que no, no sabe lo que es tener una noche en la cual no podés dormir porque tenés que estar mirando otros partidos. Me encanta lo que hago y asumo todas las responsabilidades, como siempre. Agradezco a mi familia, a mi mujer y mis hijos, que me apoyaron en las situaciones cuando estoy con ellos y soy serio porque me concentro en el partido. Me parece que es fundamental ese apoyo y estoy totalmente convencido de que vamos a hacer el esfuerzo porque hoy me toca dirigir un grupo con muchas ganas e ilusiones, y que quiere ganar todo lo que juegue. Ojalá se les dé.