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Carácter para vencer
19.07.2015

Carácter para vencer

Pese a algún sobresalto en el final, Lanús cosechó un justificado triunfo 2-1 ante Colón a domicilio. Goles de Sergio González y Víctor Ayala para revertir el marcador; Gustavo Villarruel había adelantado al Sabalero. El Grana se cuela en los primeros puestos.

En la Provincia Invencible de Santa Fe el que venció finalmente fue Lanús. En una muestra tremenda de personalidad, el equipo de Guillermo Barros Schelotto consiguió tres puntos trascendentales para su objetivo de mantenerse en la vanguardia. Una dosis de sufrimiento en el epílogo del choque agregó algo de suspenso que terminó de manera sumamente justa.

El Granate tuvo varios puntos altos. El triángulo final exhibió una imagen demasiado sólida. Cuando el juego expiraba, Ibáñez evitó el empate con intervenciones notables; asimismo, el binomio Barisone-Gómez volvió a entregar una solidez infranqueable. Pese a que este nuevo Sabalero (el DT Darío Franco le inyectó una ideología más ofensiva) generó algunas situaciones, las mismas no fueron provocadas por desatenciones del último bloque visitante.

Inevitable hablar del partido soberbio de Víctor Ayala. A través de su precisa pegada el Pampu González estableció la igualdad parcial. Promediando el segundo tiempo, dañó la azotea del arquero Jorge Broun con un excelentísimo cabezazo. Un recurso pocas veces utilizado por el paraguayo pero que en la noche santafecina lo usufructuó a la perfección. En tres oportunidades dijo presente en las alturas: en la primera casi posibilita un gol a favor; luego, su testazo salió apenas desviado; la tercera, como bien dice el trillado refrán, fue la vencida y el elenco del Sur celebró.

Una excelente maniobra de Gustavo Villarruel había provocado la apertura del marcador. Pero otro pilar fundamental para los hombres del Mellizo radicó en el temperamento para no perder los estribos. Los futbolistas, y más en escenarios tan particulares como el Cementerio de los Elefantes, suelen perder la concentración luego de sufrir un tanto. La atmósfera de estadios como éste siempre influyen. Mas el recurso de la pelota parada funcionó a la perfección para evitar que el 1-0 sea tan efímero como una fogata en medio de la nieve.

Lanús, no con apuro pero sí con firmes avances, recupera regularidad. Ya no solo en cuanto a los resultados; también recupera regularidad en el rendimiento. Queda el sabor agridulce por haber salido herido de este choque (el Laucha Acosta fue reemplazado sentido), aunque los puntos positivos pesan hoy más para sonreír.

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