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Una historia de amor
16.03.2016

Una historia de amor

El patín del Club Lanús cuenta con un ejemplo, una verdadera apasionada del deporte, se trata de Dora Rojas, quien sigue arriba de las ruedas después de seis décadas.

Dora Rojas es una mujer fuerte, entera, que toda su vida apostó a su pasión y que el paso del tiempo no le ha impedido  su cometido. Su posición ante el destino consiste en no darse por vencida, y nunca dejar de realizar lo que le da placer, porque es el motor para obtener la felicidad y que los años no se conviertan en una mochila pesada de cargar.

Empezó patín a los diez años y desde ese momento su historia anduvo entre ruedas. Tanto fue así que a su esposo lo conoció al ejercer esta disciplina. “El profesor me designó a él de pareja para que patinara. Jugando nos dimos cuenta que nos enamoramos y a mis 18 años nos casamos”, sostiene la deportista con entusiasmo por haber encontrado  el amor en la misma actividad que le genera tanto fervor.

Desde aquel instante comenzó su rol  como profesional basado en contrataciones y competencias junto a su marido, las mismas que le permitieron recorrer el país mostrando su arte. “Ya cuando éramos más grande, a los treinta y pico él no quiso seguir con los shows porque estaba cansado, por eso decidimos ser profesores. Llegamos a tener tres clubes en los que dábamos clases  de lunes a sábados. Ejercimos durante 20 años”, expresa Dora.

Sus alegrías más relevantes siempre estuvieron acompañadas de su deporte amado. Sus dos hijos, que fueron fruto de su amor, también se sumergieron  al mundo del patín artístico como si esa pasión formara parte de una descendencia innata.

Por circunstancias que presenta la vida, Dora abandonó las pistas para no volver, aunque los planes serían otros. Hace siete años retomó las practicas en el Club Lanús y expresa su motivo: “Decidí empezar nuevamente  porque me informaron que Gastón Pazzini daba clases en esta institución  y en ese momento no lo dude  ya que lo conocía  por mis hijos y sabia su  gran trayectoria. Es uno de los mejores patinadores por lo que no lo cambio por ninguno”.

Motivada por su frenesí y con más de seis décadas en la actividad, Dora sigue compitiendo, perfeccionándose para  continuar siendo la mejor en lo que hace. “Creo que tengo mucha fuerza interior para seguir con este deporte. Estoy acostumbrada a hacer ejercicio que si no lo hago me enfermo, es como si mi cuerpo me pide continuar con patín”, cuenta la protagonista.

Entrena todos los días con el objetivo de mejorar siempre un poco más, por eso afirma: “Le estoy poniendo mucha fuerza porque si hago papelones perjudico a mi profesor, por eso quiero cuidar la imagen de Gastón dando lo máximo”.

Asegura que su gran estado físico se debe a los cuidados que mantiene con la alimentación y que siempre fue muy obsesiva con su físico. Utiliza a patín como su terapia para despejar su mente y detalla: “Para mí es el mejor deporte del mundo. Vengo acá y me desenchufo de todo. Me voy feliz a mi casa por conseguir logros diarios”. En el cierre de le charla, Dora concluye: “Todos me dicen cómo hago para seguir patinando  y yo les digo ´preguntale a Dios´”.


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